El balance oficial de Venezuela señala 1,719 fallecidos tras los sismos del 24 de junio, pero la ONU advierte que esta cifra podría ser apenas la punta del iceberg. Gianluca Rampolla, coordinador residente de la ONU en el país, explicó que el colapso de numerosos edificios sugiere un número mayor de víctimas, por lo que el organismo ya compró 10,000 bolsas mortuorias en coordinación con el gobierno, aunque espera que la cifra final sea menor. Además, estima que hasta 50,000 personas permanecen desaparecidas.
Este lunes 29 de junio, cinco días después del doble terremoto que sacudió Venezuela, un nuevo sismo de magnitud 4.6 volvió a estremecer la zona norte, especialmente el estado de La Guaira, el más afectado. El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) reportó que el epicentro estuvo a 27 kilómetros al norte de Caraballeda, con una profundidad de 10 kilómetros. La Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis) calculó una magnitud ligeramente menor, de 4.2.
Pese a la alarma, el presidente del Parlamento venezolano, Jorge Rodríguez, aseguró en Telegram que no se reportaron daños adicionales tras este nuevo temblor.
Por su parte, Feliciano de Santis, presidente de la Sociedad Venezolana de Geólogos, recordó que las réplicas son esperadas y forman parte del ajuste tectónico tras un sismo fuerte. Con más de 40 años de experiencia, advirtió en entrevista con Efecto Cocuyo que podrían venir “muchísimas más réplicas” en las próximas semanas, ya que hasta ahora se han registrado más de 200.
Para ponerlo en contexto, en el sismo de Boca del Tocuyo en 1989, la misma zona tectónica, se contabilizaron más de 3,200 réplicas en un periodo de alrededor de dos meses.
Mientras Venezuela enfrenta esta crisis, la ONU se prepara para lo peor, pero también para acompañar a las comunidades afectadas en la recuperación. En momentos así, la coordinación internacional y la transparencia en las cifras son clave para que la ayuda llegue a quienes más la necesitan.

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