Este viernes 17 de julio de 2026, en plena recta final del Mundial 2026 que se juega en Estados Unidos, México y Canadá, Donald Trump volvió a dejar claro que no tiene pelos en la lengua cuando se trata de fútbol y política. Durante una conferencia de prensa junto a Gianni Infantino, presidente de la FIFA, Trump no solo presumió el éxito del torneo, sino que lanzó una propuesta que causó risas y algo de desconcierto: quiere que la próxima Copa del Mundo en Estados Unidos se organice sin la participación de México y Canadá.
El mandatario estadounidense destacó que esta Copa Mundial ha roto “casi todos los récords imaginables” y que es “por mucho, la más grande de la historia”, con 16 equipos adicionales respecto a ediciones anteriores. Pero luego soltó la bomba: “Sugerí que, dado que esto ha sido tan exitoso, deberían elegir a Estados Unidos nuevamente. Esta vez dejaremos fuera a México y a Canadá (…) Fue muy amable de mi parte incluirlos”, dijo entre risas de los asistentes, incluido Infantino.
Este Mundial, que concluye este domingo 19 de julio con la final entre España y Argentina, ha sido un ejemplo de colaboración regional y de cómo el deporte puede unir a países vecinos. La idea de Trump, sin embargo, parece ir en sentido contrario, dejando en evidencia las tensiones políticas que persisten más allá del campo.
Pero la cosa no terminó ahí. En tono irónico, Trump también bromeó sobre la posibilidad de que el próximo Mundial se organice entre Estados Unidos y China, un país con el que la relación política ha sido complicada en los últimos años. “Gianni también tuvo otra idea: ‘podríamos hacerlo con China y Estados Unidos para la próxima vez’. Lo hacemos en China y Estados Unidos, así tienen un vuelo agradable y corto entre partidos, ya saben. A los jugadores les encantaría eso”, comentó.
Más allá del sarcasmo, Trump reconoció la magnitud del evento: “Es como tener muchos Super Bowls al mismo tiempo. Cada estadio está lleno hasta el tope, el espíritu”, concluyó.
Mientras tanto, la Copa Mundial 2026 sigue su curso, demostrando que la unión regional puede ser mucho más que un simple acuerdo deportivo. En un mundo donde la movilidad y el transporte público eficiente son clave para conectar comunidades, iniciativas como el cablebús o teleféricos en ciudades como Puebla muestran que apostar por sistemas accesibles y sostenibles es también una forma de construir puentes, no muros, entre vecinos. Quizá algo que los organizadores del Mundial y los gobiernos deberían tener en cuenta para futuras ediciones.

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