Ariadna Montiel Reyes, dirigente nacional de Morena, salió a defender a su partido frente a la polémica que han generado los audios filtrados de la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila Olmeda. Estos audios han reavivado el debate sobre la fiabilidad de medios estadounidenses como The New York Times, que han señalado a militantes de Morena como posibles informantes para Estados Unidos.
En conferencia de prensa, Montiel Reyes fue clara: las decisiones y posturas de Morena no se basan en publicaciones periodísticas, ni nacionales ni extranjeras. Ante la pregunta sobre la credibilidad de los medios que difundieron estas acusaciones, la dirigente fue categórica: “El partido no comparte la visión de que sus militantes o representantes estén colaborando con intereses externos”.
Respecto a los audios de Marina del Pilar, Montiel explicó que se trata de una conversación privada donde la gobernadora habla sobre la tramitación de su visado, sin que eso implique actos de colaboración con gobiernos extranjeros. La dirigente enfatizó que la difusión de estas notas no afecta la política interna de Morena: “No es a través de los medios de comunicación que se rigen las acciones de carácter político, no en el caso del gobierno”.
La gobernadora, por su parte, ha insistido en que lo difundido por el periodista Héctor de Mauleón corresponde a una charla personal con presuntas autoridades estadounidenses y que sus declaraciones han sido transparentes. Según la interpretación de la dirigencia, al igual que en el caso de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, los audios no demuestran irregularidades, sino planteamientos hechos a la funcionaria, aunque algunos fragmentos sean inaudibles.
Montiel concluyó con un mensaje firme: “Todos nuestros compañeros están muy comprometidos en la defensa de la soberanía nacional”, descartando que haya una política interna contraria a los principios del partido.
Este episodio vuelve a poner sobre la mesa la tensión entre la narrativa oficial y la percepción pública, en un contexto donde la vigilancia mediática y las filtraciones parecen ser la nueva normalidad. Mientras tanto, Morena mantiene su postura de blindar a sus cuadros frente a acusaciones que, para ellos, carecen de sustento real.

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