El cáncer no es solo una enfermedad individual, sino un fenómeno global que tocará la vida de más del 90% de la población mundial, ya sea de forma directa o a través de un familiar. Así lo revela un informe conjunto de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (CIIC), que ofrece la evaluación más completa hasta la fecha sobre prevención y control del cáncer.
Según este análisis, una de cada cinco personas desarrollará algún tipo de cáncer a lo largo de su vida. A pesar de los avances médicos, el número de casos y muertes sigue en aumento: cada día mueren 26 mil personas por esta enfermedad, con 20.6 millones de nuevos diagnósticos al año y 10 millones de fallecimientos, consolidando al cáncer como la segunda causa de muerte a nivel mundial, solo detrás de las enfermedades cardiovasculares.
Pero aquí está el punto que revela las profundas desigualdades que atraviesan el sistema de salud global: la supervivencia depende más del país y la situación económica que del tipo o estadio del cáncer. Por ejemplo, más del 85% de las mujeres con cáncer de mama sobreviven al menos cinco años en países de ingresos altos, mientras que en muchos países de ingresos bajos esta cifra cae a menos del 30%.
El informe también destaca que para 2050, las muertes por cáncer podrían llegar a 35 millones al año, con una distribución marcada por la falta de acceso a servicios de prevención, diagnóstico y tratamiento en las regiones más vulnerables.
Además, la OMS presentó la primera encuesta entre pacientes con cáncer, que revela que al menos el 45% enfrenta dificultades económicas, más de la mitad sufre problemas de salud mental, y casi todos los cuidadores experimentan una carga significativa, incluyendo trabajo no remunerado y aislamiento social.
En cuanto a los tipos de cáncer más comunes, el de pulmón sigue siendo la principal causa de muerte en el mundo. En hombres, los cánceres de pulmón, próstata y colon son los más frecuentes; en mujeres, los de mama, pulmón y colon.
Un dato alentador es la reducción del 27% en el consumo de tabaco desde 2010, resultado de políticas públicas que han ayudado a disminuir casos y muertes por cáncer de pulmón en algunas regiones. También han bajado los cánceres relacionados con infecciones gracias a la ampliación de la vacunación, mejor acceso al agua potable, saneamiento e higiene.
Sin embargo, la OMS advierte que no se están salvando vidas al ritmo necesario, pese a que casi cuatro de cada diez casos de cáncer están vinculados a factores prevenibles como el virus del papiloma humano (VPH), hepatitis B y C, Helicobacter pylori, consumo de alcohol y tabaco, sobrepeso, obesidad y sedentarismo.
La brecha en el acceso a medicamentos oncológicos es otra muestra de la desigualdad: en países de ingresos bajos y medios, la disponibilidad de los veinte medicamentos prioritarios oscila entre 9 y 54%, mientras que en países ricos va del 68 al 94%.
Ante este panorama, la OMS hace un llamado urgente para que la prevención del cáncer sea una prioridad política, que se invierta en tratamientos y se mantenga el compromiso con el control del tabaco y los programas de vacunación.
En un mundo donde la salud pública se enfrenta a retos estructurales, estas cifras nos recuerdan que la lucha contra el cáncer no solo es una cuestión médica, sino también una batalla por la justicia social y el acceso equitativo a la vida.

Leave a Comment