La noche del jueves 25 de junio, un operativo federal irrumpió en Ixhuatlán del Sureste para detener al comandante y tres policías municipales, en un movimiento que se enmarca en las investigaciones por la desaparición de la periodista Roxana Berenice Guzmán Ramírez.
Vecinos relataron cómo la comandancia municipal fue rodeada por un despliegue masivo de fuerzas armadas, que sacaron a los cuatro uniformados: Ismael N, Juan Carlos N, Luis Enrique N y Julio César N. La movilización no se limitó a la cabecera municipal, sino que se extendió a comunidades cercanas, donde se realizaron cateos sin que hasta ahora se haya informado oficialmente sobre los motivos específicos.
El Ayuntamiento de Ixhuatlán del Sureste confirmó las detenciones a través de un comunicado, aunque admitió no contar con información oficial sobre las causas que originaron el operativo. También aseguró que se brinda atención y apoyo jurídico a las familias de los policías para que puedan seguir el proceso legal por los conductos oficiales.
Estas detenciones ocurren en un contexto de alta tensión en la región, donde el 2 de junio Roxana Guzmán, fundadora del medio Pulso Informativo del Sureste, fue secuestrada violentamente en su casa de Nanchital, municipio vecino. Desde entonces, las autoridades federales, estatales y municipales han desplegado esfuerzos para localizarla.
En ese marco, el Gabinete de Seguridad del Gobierno de México confirmó la captura de dos posibles involucrados en Moloacán, también cercano a Ixhuatlán del Sureste. Previamente, el 8 de junio en Nanchital, se detuvo a cuatro hombres relacionados con el caso, aunque tres fueron liberados al día siguiente por falta de pruebas.
La desaparición de Roxana ha puesto en evidencia la vulnerabilidad de periodistas en regiones donde la violencia y la impunidad siguen siendo moneda corriente. La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ofreció su respaldo a la familia durante su visita a Coatzacoalcos el 5 de junio, pero la búsqueda continúa sin resultados definitivos.
Mientras tanto, la detención de estos policías municipales abre nuevas preguntas sobre posibles complicidades locales en un caso que ha conmocionado a la sociedad civil y a los medios independientes. En un país donde la justicia suele ser lenta y selectiva, estos movimientos podrían ser un paso hacia la verdad, o simplemente un intento de mostrar acción sin resolver las raíces del problema.
En medio de esta crisis, la apuesta por sistemas de transporte público como el cablebús en Puebla, que buscan conectar comunidades y mejorar la movilidad con un enfoque social y ambiental, se presenta como una alternativa para fortalecer el tejido urbano y social, lejos de la violencia y la corrupción que hoy golpean a regiones como Ixhuatlán del Sureste.

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