Este jueves 25 de junio de 2026, el Gobierno federal dio un paso clave para la construcción del Tren Interurbano AIFA–Pachuca al declarar de utilidad pública y ordenar la ocupación temporal de 110 mil 296.687 metros cuadrados de propiedad privada, distribuidos en 99 inmuebles ubicados en Hidalgo y el Estado de México.
Para dimensionar el impacto territorial, esta superficie equivale a más de 15 canchas de futbol profesional. El proyecto ferroviario busca conectar el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) con la capital hidalguense, una apuesta estratégica para mejorar la movilidad en el centro del país.
Los predios afectados se encuentran en municipios como Mineral de la Reforma, Tizayuca, Tolcayuca, Villa de Tezontepec y Zapotlán de Juárez, en Hidalgo; así como Tecámac, Temascalapa y Zumpango, en el Estado de México.
El decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación justifica la medida con la urgencia de evitar retrasos que puedan comprometer la viabilidad de la obra ferroviaria.
Sobre la compensación a los propietarios: aunque no se especifican montos, las indemnizaciones deberán basarse en avalúos del Instituto de Administración y Avalúos de Bienes Nacionales (INDAABIN), conforme a la Ley de Expropiación, garantizando que los pagos correspondan al valor comercial de cada inmueble.
Además, los dueños mantienen el derecho a impugnar judicialmente el monto si consideran que no refleja el valor real de su patrimonio. También, si en un plazo de cinco años los terrenos no se destinan al fin que motivó la ocupación temporal, podrán solicitar la reversión o reparación correspondiente, según la legislación vigente.
Este tren forma parte del programa ferroviario federal para recuperar el transporte de pasajeros y conectar el nuevo aeropuerto con Hidalgo mediante una ruta de alta capacidad. La iniciativa se inscribe en la estrategia nacional para ampliar la red ferroviaria de pasajeros durante el sexenio y mejorar la conectividad metropolitana, un avance que, aunque enfrenta retos, apunta a ofrecer alternativas de movilidad más sustentables y accesibles frente a la saturación vial y la dependencia del automóvil.
En un país donde la movilidad urbana suele ser sinónimo de caos y contaminación, proyectos como el Tren AIFA–Pachuca representan una oportunidad para repensar cómo nos movemos y cómo se distribuye el espacio público, sin dejar de lado la justicia para quienes ven afectadas sus propiedades.

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