El festejo por el triunfo de la Selección Mexicana en el Mundial se tornó en caos el pasado jueves 25 de junio de 2026 en Apatzingán, Michoacán. Aficionados eufóricos, en plena celebración, comenzaron a mecer una patrulla con policías a bordo sobre la Avenida Constitución de 1814, en el Centro de la ciudad, cerca del Cerro del Mercadito del Ahuete.
Lo que parecía una muestra de alegría terminó con detonaciones al aire por parte de los oficiales, quienes dispararon para dispersar a la multitud. El estruendo generó pánico inmediato entre comerciantes, peatones y automovilistas, que corrieron en todas direcciones temiendo un enfrentamiento armado.
Afortunadamente, las autoridades confirmaron que no hubo personas lesionadas ni daños materiales. Sin embargo, ya se abrió una carpeta de investigación para evaluar si el uso de armas por parte de los policías se ajustó a los protocolos establecidos. Los oficiales involucrados podrían ser citados a declarar en diligencias administrativas e internas.
Vecinos y comerciantes de la colonia Centro expresaron su preocupación ante este tipo de incidentes, recordando que la zona tiene antecedentes de violencia y que cualquier detonación genera miedo colectivo. Por ello, exigieron a las autoridades una mejor capacitación para los cuerpos de seguridad, con el fin de manejar situaciones con aficionados sin poner en riesgo la integridad de la población.
Este episodio pone sobre la mesa la necesidad de repensar cómo se gestionan las celebraciones populares en contextos donde la violencia es una sombra constante. Mientras tanto, la alegría por el triunfo mundialista quedó empañada por un despliegue policial que, aunque sin heridos, dejó claro que la línea entre la seguridad y la represión puede ser muy delgada.

Leave a Comment