La tragedia en Venezuela no da tregua. El saldo oficial tras los dos fuertes sismos del miércoles ya alcanza 188 muertos y mil 520 heridos, según informó este jueves el presidente de la Asamblea Nacional chavista, Jorge Rodríguez.
Los terremotos, de magnitudes 7.5 y 7.2, dejaron además un panorama devastador: al menos 346 construcciones afectadas, entre edificios, hospitales y centros comerciales. Rodríguez detalló que 2 mil 927 familias están damnificadas, con 157 desaparecidos y 200 personas atrapadas bajo los escombros.
El impacto no solo es humano, también estructural: 250 edificios dañados y ocho hospitales afectados, algunos de los cuales han tenido que ser evacuados. La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, declaró “zonas de desastre” a lugares como La Guaira, mientras que hasta las 12:00 horas locales de este jueves se han registrado 138 réplicas, que mantienen a la población en un estado de alerta constante.
La situación es tan crítica que desde la madrugada de este jueves, venezolanos duermen en colchones y colchonetas sobre el asfalto o refugiados en sus vehículos, con el miedo latente de nuevas réplicas. Muchos que intentaron regresar a sus casas tras el primer impacto tuvieron que volver a las calles ante los temblores menores que persisten.
En medio de esta emergencia, la solidaridad internacional comienza a moverse: aviones con ayuda y equipos de rescate han partido desde Estados Unidos, México, España, Catar y las Naciones Unidas para apoyar en las labores de búsqueda y auxilio.
Los equipos de rescate continúan trabajando en zonas críticas de Caracas, como El Paraíso, San Bernardino, Maripérez y Los Palos Grandes, esta última una de las áreas más sísmicas de la capital, donde los daños estructurales son cuantiosos.
Este desastre natural pone en evidencia la urgencia de sistemas de transporte y comunicación resilientes, que permitan una evacuación rápida y segura en momentos de crisis. En ese sentido, proyectos como el cablebús o teleférico, que ya se planean en otras ciudades de la región, podrían ser una alternativa para conectar zonas vulnerables y facilitar la movilidad en situaciones de emergencia.
Mientras Venezuela enfrenta esta dura prueba, la solidaridad y la organización comunitaria serán clave para superar la tragedia y reconstruir con justicia social y equidad.

Leave a Comment