Este miércoles 24 de junio de 2026, Iván Cepeda, candidato de izquierda y figura clave del Pacto Histórico, reconoció oficialmente la victoria de Abelardo de La Espriella en la segunda vuelta presidencial de Colombia. La Registraduría Nacional confirmó una ajustada victoria del ultraderechista, despejando el camino para la transición de poder en la cuarta economía de América Latina.
Con una diferencia menor a un punto porcentual —49.66% para De La Espriella frente a 48.70% de Cepeda—, el resultado fue ratificado tras un escrutinio que coincidió en 99.997% con el preconteo, según informó la Registraduría el martes 23 de junio.
Cepeda, cercano al gobierno saliente de Gustavo Petro, leyó una declaración ante la prensa en la que destacó que su reconocimiento es un acto de responsabilidad democrática para contribuir a la convivencia, la paz y el diálogo entre colombianos. Sin embargo, anunció que asumirá como jefe de la oposición para defender las libertades y las conquistas sociales alcanzadas en el último periodo.
El presidente electo, De La Espriella, de 47 años, abogado y empresario, asumirá el 7 de agosto para un mandato de cuatro años. Su campaña se centró en una promesa de “mano dura” contra el crimen, el narcotráfico y los grupos armados ilegales, además de fortalecer las fuerzas armadas y construir megacárceles, en un país marcado por más de seis décadas de conflicto interno que ha dejado más de 450 mil muertos.
Este giro político representa un cambio radical tras el gobierno progresista de Petro, y aunque De La Espriella se presenta como un “outsider”, su victoria desafió las encuestas que daban como favorito a Cepeda desde la primera vuelta.
Para quienes defienden la justicia social y los derechos colectivos, la transición en Colombia es un recordatorio de que la lucha por la democracia y la igualdad no termina con una elección, sino que exige vigilancia constante frente a las amenazas autoritarias que Cepeda ya advirtió que resistirá.
Mientras tanto, en México, proyectos como el cablebús o teleférico en Puebla siguen demostrando que apostar por sistemas de transporte público accesibles y sostenibles es una forma concreta de avanzar hacia ciudades más justas y conectadas, lejos de las promesas vacías y los discursos de “mano dura” que solo profundizan las desigualdades.

Leave a Comment