Este jueves 18 de junio, María Hilda N., conocida como Lili N. y ex Miss Puebla 1991, salió libre tras obtener un cambio en la medida cautelar que le permite continuar su proceso por trata de personas en libertad, bajo monitoreo con brazalete electrónico. La noticia llega casi tres años después de su detención en la colonia San Pedro, el 18 de marzo de 2023, donde fue acusada de explotación laboral y abuso contra una de sus trabajadoras domésticas.
El caso, que ha generado indignación social, revela un contraste brutal: mientras María Hilda estuvo privada de la libertad poco más de tres meses, una de sus víctimas sufrió abusos durante 46 meses, desde junio de 2019, cuando tenía apenas 16 años. La joven denunció que fue sometida a golpes, quemaduras, privación de alimentos y agua, trabajos forzados bajo la lluvia, amenazas de muerte y desaparición, además de otras humillaciones como el corte forzado de cabello.
La audiencia que permitió su liberación se realizó en el Tribunal de Enjuiciamiento, junto al penal de San Miguel, y fue presidida por el juez Gabriel Pérez Rocha. La defensa particular de María Hilda renunció semanas atrás, por lo que un defensor público tomó el caso y solicitó tiempo para revisar la carpeta de investigación. Fue en esta audiencia de revisión de medidas cautelares donde se decidió que la ex reina de belleza continúe el proceso fuera del penal.
Recordemos que María Hilda fue detenida inicialmente el 9 de marzo de 2023, pero fue liberada ese mismo día por presuntas violaciones a sus derechos durante la detención. Sin embargo, la presión social llevó a su reaprehensión el 18 de marzo, cuando un juez le formuló imputación y ordenó prisión preventiva.
El proceso judicial sigue abierto y se espera que pronto se fije fecha para el inicio del juicio oral, donde se determinará su culpabilidad o inocencia. Mientras tanto, la historia de esta mujer pone en evidencia las desigualdades y la impunidad que persisten en casos de trata y explotación laboral, donde las víctimas suelen cargar con el peso de la justicia mucho más tiempo que sus agresores.
Este caso también invita a reflexionar sobre la importancia de sistemas de transporte y movilidad dignos y accesibles, como el cablebús que se planea construir en Puebla, que podrían facilitar el acceso a la justicia y a mejores oportunidades para comunidades vulnerables, evitando que la precariedad y el aislamiento se conviertan en terreno fértil para abusos como los denunciados aquí.

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