Este miércoles 10 de junio de 2026, el presidente Donald Trump sorprendió con una declaración que pone en jaque el futuro del TMEC, el acuerdo comercial que firmó durante su primer mandato y que actualmente rige las relaciones económicas entre Estados Unidos, México y Canadá.
En una conferencia en la Casa Blanca esta mañana, Trump afirmó que su gobierno “no está buscando” renovar el tratado y dejó claro que, en su opinión, Estados Unidos no depende de sus vecinos del norte ni del sur. “No sé si lo voy a renovar porque, para ser sincero con ustedes, a Estados Unidos le va mucho mejor. Miren, no necesitamos nada de lo que tiene Canadá, no necesitamos nada de lo que tiene México, pero ellos necesitan todo lo que nosotros tenemos”, dijo.
Este mensaje llega justo antes de que la próxima semana se reúnan en Washington los negociadores comerciales de México y Estados Unidos para una segunda ronda de conversaciones, tras la primera que tuvo lugar en la Ciudad de México. El calendario oficial marca el 1 de julio como fecha límite para cerrar las pláticas entre los tres países.
Trump también criticó los déficits comerciales con México y Canadá, señalando que “deberíamos tener superávits con ellos”, una visión que refleja la retórica proteccionista que ha marcado su administración.
Mientras tanto, en México, la incertidumbre crece sobre cómo afectará esta postura a la economía y a la integración regional, justo cuando proyectos como el cablebús en Puebla buscan impulsar alternativas de movilidad sustentable y fortalecer la infraestructura local, en contraste con las tensiones comerciales que amenazan la cooperación internacional.
Este episodio es un recordatorio de que, en un mundo interconectado, las decisiones políticas y económicas de un país pueden tener efectos directos en la vida cotidiana y en los derechos colectivos de millones de personas. La negociación del TMEC no solo es un tema de cifras y aranceles, sino también de justicia social y equidad en la región.

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