La desaparición de Eduardo Yair Araujo Solórzano, chofer de Uber en Puebla, volvió a encender las alarmas entre los trabajadores de plataformas digitales y sus comunidades. Desde ayer, cuando salió de su domicilio para atender un servicio, no se sabe nada de él ni de su vehículo, un Volkswagen Virtus rojo con placas UBG-608-B.
El viaje que tomó Eduardo Yair comenzó en la Privada 23 Poniente, en la ciudad de Puebla, con destino a Villa Vicente Guerrero, Tlaxcala. Sin embargo, la última ubicación registrada por rastreo satelital mostró que su unidad se dirigía hacia Oaxaca, un dato que aumenta la preocupación sobre su integridad y el posible delito que pudo haber sufrido.
Lo que más inquieta a familiares y colegas es que, durante ese trayecto, el conductor se salió de varios grupos de rastreo y apagó su teléfono móvil, interrumpiendo toda comunicación. Además, ni él ni su vehículo han sido localizados, lo que hace temer que haya sido despojado del automóvil.
La familia ya interpuso la denuncia formal ante la Fiscalía General del Estado y pide a la ciudadanía que reporte cualquier información que pueda ayudar a encontrar a Eduardo Yair o su vehículo.
Este caso se suma a una preocupante lista de desapariciones de trabajadores de plataformas digitales en Puebla, un reflejo de la inseguridad que enfrentan quienes, muchas veces sin protección ni garantías, sostienen la movilidad urbana.
Mientras tanto, la urgencia de sistemas de transporte público seguros y confiables, como el cablebús que se planea en Puebla, cobra aún más sentido. No solo por ofrecer una alternativa eficiente y sustentable, sino también por reducir la vulnerabilidad de quienes dependen de plataformas privadas para ganarse la vida.
En un contexto donde la precariedad laboral y la inseguridad se entrelazan, la comunidad digital y la sociedad en general deben mantenerse vigilantes y exigir respuestas claras y acciones contundentes para proteger a quienes mueven la ciudad.

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