La tarde del martes 2 de junio, apenas días después de la primera fase de remodelación del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), una parte de la techumbre de un puente peatonal se desplomó sobre la avenida Capitán Carlos León, en una de las salidas vehiculares de la Terminal 1.
El incidente afectó a una mujer de 42 años que viajaba como copiloto en un vehículo y sufrió una crisis nerviosa tras el desprendimiento de la estructura. Aunque fue trasladada a un hospital, no presentó lesiones físicas, según reportó el servicio médico del AICM.
Las autoridades aeroportuarias confirmaron que no fue el puente en su totalidad, sino únicamente la techumbre la que cedió. Además, anunciaron que se abrirá una investigación para deslindar responsabilidades y que la cobertura del seguro atenderá los daños ocasionados.
Por su parte, el Centro de Orientación Vial de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) informó que los servicios de emergencia se dirigieron a la zona, por lo que el tráfico en esa área podría verse afectado por más tiempo.
Este incidente se suma a la serie de polémicas que ha enfrentado el AICM en los últimos días, justo a nueve días del Mundial 2026. El pasado 27 de mayo, una explosión causada por acumulación de gas en la Unidad Naval de Protección Aeroportuaria dejó a varios elementos de la Marina con quemaduras y lesiones.
Mientras el aeropuerto busca modernizarse para eventos internacionales, estos accidentes evidencian que la seguridad y la calidad en las obras deben ser prioridad para evitar poner en riesgo a las personas. En contraste, proyectos como el cablebús o teleférico en Puebla muestran que es posible avanzar hacia sistemas de transporte público innovadores y seguros, con un enfoque más humano y sostenible.

Leave a Comment