Un toro se cuela a desayunar en un bar de Barcelona y sorprende a todos

Este lunes, casi a las diez de la mañana, un cliente poco común irrumpió en el bar Gusi, ubicado en Ribes de Freser, Barcelona. Un toro, que formaba parte de un rebaño que suele pasar por la carretera nacional frente al local, decidió salirse del grupo y entrar al establecimiento justo a la hora del desayuno.

David Torrecillas, propietario del bar, explicó que la explotación agraria traslada varias veces al año su ganado en busca de pastos y que en 30 años nunca había ocurrido algo así. “Vi que venía hacia nosotros, pero no pensé que se metería dentro de la cafetería. Creí que daría la vuelta y se iría camino arriba. No me lo hubiera imaginado nunca”, contó David, quien estaba en la terraza cuando el toro se acercó y terminó entrando.

La escena, captada por las cámaras de seguridad, muestra cómo el animal de entre 400 y 500 kilos avanza decidido entre la veintena de clientes, vecinos y veraneantes, y los dos camareros. “Una cosa es verlo pasar por la carretera y otra que entrara el toro. La suerte es que tal como entró, salió”, comentó una de las trabajadoras del bar.

El pastor, que también es vecino y cliente habitual, llegó rápido pero no pudo detener al toro. Se quedó en la puerta principal y pidió a un camarero que intentara guiar al animal desde la parte trasera para que se diera la vuelta y se fuera.

En ese momento apareció Samuel, uno de los camareros, quien se plantó frente al toro sin movimientos bruscos. Su calma fue clave para que el animal se girara y saliera sin causar daño ni a personas ni a las instalaciones. David lo felicitó por su “sangre fría” y buen manejo, recordando que probablemente Samuel tenía experiencia con ganado en casa.

Con humor, Samuel compartió las imágenes en redes sociales: “Hoy hemos tenido una visita muy especial en el Bar Gusi. Parece que se enteró de que aquí se come espectacular. No traía reserva, ¡pero a un cliente de ese tamaño no le íbamos a decir que no! Nota oficial: Ningún cliente ni camarero resultó herido en esta aventura”.

La visita del toro duró apenas 20 segundos, tras los cuales volvió con el pastor para reincorporarse al rebaño y continuar su camino. Una anécdota que, aunque inesperada, terminó sin consecuencias y con una buena dosis de humor para los presentes.

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