Este viernes, el Popocatépetl sorprendió a quienes lo observaron desde San Nicolás de los Ranchos, Puebla, al amanecer con un espectacular “sombrero” de nubes lenticulares. Estas formaciones, con forma de lente o platillo, no son casualidad: se crean cuando fuertes corrientes de aire húmedo ascienden y descienden al pasar sobre montañas o volcanes, como el propio Popocatépetl.
Pero ojo, que la postal no debe confundir. Según el monitoreo del Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred), en las últimas 24 horas el volcán registró 40 exhalaciones de baja intensidad, con emisiones de vapor de agua, gases volcánicos y ligeras cantidades de ceniza.
Por eso, el Semáforo de Alerta Volcánica sigue en Amarillo Fase 2, lo que significa que las autoridades mantienen la recomendación de no acercarse al cráter. El riesgo de explosiones menores y caída de fragmentos balísticos sigue presente.
Así que, aunque la imagen del volcán rodeado por esas nubes tan fotogénicas haya llamado la atención, este fenómeno es solo un efecto atmosférico y no un indicio de que la actividad volcánica esté aumentando. Un recordatorio de que la naturaleza puede ser hermosa y peligrosa al mismo tiempo.

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