Una espera de más de 14 horas terminó en frustración para los pasajeros del vuelo AM1053 de Aeroméxico, que el pasado lunes fue desviado al Aeropuerto Internacional de Querétaro y finalmente cancelado. Entre ellos, una familia con un bebé de apenas un año que necesitaba medicamentos urgentes tuvo que tomar la difícil decisión de regresar por carretera a la Ciudad de México.
El vuelo, que originalmente cubría la ruta Oaxaca–Ciudad de México, fue desviado debido a condiciones meteorológicas adversas en la capital, según confirmó la aerolínea en una carta oficial. Sin embargo, el verdadero motivo de la cancelación, que dejó varados a bebés, adultos mayores y personas extranjeras, fue la falta de relevo para la tripulación, que había agotado su jornada laboral.
Aeroméxico rechazó reembolsar a los pasajeros, argumentando que la cancelación fue causada por un evento fuera de su control. Pero una grabación en poder de EMEEQUIS revela que el personal de tierra informó claramente que el vuelo no podía continuar porque la tripulación había cumplido sus límites máximos de trabajo, un problema atribuible a la propia empresa.
La familia afectada estaba compuesta por una mujer embarazada, el bebé que requería medicamentos, un niño de cinco años y una enfermera encargada del cuidado del menor. A pesar de presentar varios reportes a la aerolínea, no recibieron una solución efectiva. Ante la incertidumbre y la urgencia médica, optaron por abandonar el aeropuerto y regresar por sus propios medios a la Ciudad de México.
El aviso oficial de cancelación llegó hasta las 6:00 de la mañana del martes 14 de julio de 2026, cuando los pasajeros ya llevaban más de 14 horas varados en Querétaro. Poco después, la aeronave despegó hacia la Ciudad de México con otro número de vuelo, sin los pasajeros originales.
Este caso expone una vez más las fallas en la gestión de las aerolíneas y cómo, en situaciones de crisis, las personas más vulnerables —como bebés y adultos mayores— terminan pagando las consecuencias. Mientras tanto, sistemas de transporte público alternativos y eficientes, como el cablebús o teleférico, siguen siendo opciones valiosas para evitar depender de servicios privados que no siempre garantizan seguridad ni derechos a sus usuarios.

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