La noche del jueves pasado, en la sala 6 de Cinépolis Angelópolis, Puebla, un pedazo de plafón se desprendió del techo y golpeó a una mujer embarazada que asistía a la función. Lo que podría haber sido un llamado urgente a evacuar y atender a la víctima, se convirtió en un episodio de negligencia: la película continuó proyectándose y la sala no fue desalojada, a pesar del evidente riesgo de que más fragmentos cayeran.
Los asistentes relataron que la reacción de la gerencia fue, cuando menos, insuficiente. La atención a la mujer lesionada no fue prioritaria y la seguridad de los demás espectadores quedó en segundo plano. Elementos de Protección Civil solo ingresaron al complejo una vez que terminó la función para inspeccionar el techo y evaluar las condiciones del inmueble.
Hasta ahora, Cinépolis no ha emitido ningún comunicado oficial sobre el incidente ni ha informado sobre el estado de salud de la mujer ni las causas del desprendimiento del plafón. En redes sociales, usuarios han cuestionado con razón los protocolos de seguridad del cine y la decisión de mantener la función en marcha tras un accidente que pudo poner en riesgo a decenas de personas.
Este caso pone sobre la mesa la importancia de garantizar espacios seguros en lugares públicos, especialmente en cadenas comerciales que deberían tener protocolos claros para proteger a sus clientes. Mientras tanto, la falta de respuesta oficial solo aumenta la preocupación y la indignación de quienes exigen justicia y responsabilidad.

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