La violencia cotidiana en el transporte público de Puebla volvió a cobrar factura la noche del miércoles 1 de julio. Cerca de las 21:00 horas, un asalto en la Ruta 23, en pleno Centro Histórico, terminó con un pasajero herido de bala en el antebrazo izquierdo.
El ataque ocurrió cuando la camioneta circulaba sobre la calle 14 Poniente, entre las calles 3 y 5 Norte, una zona conocida por el control del grupo delictivo “Fuerza 2000”. Dos sujetos subieron al colectivo y, armados, amagaron a los pasajeros para despojarlos de sus pertenencias. Entre las víctimas estaban Javier M. M., de 35 años, y su esposa.
Tras el robo, los agresores descendieron de la unidad y dispararon contra la combi, aparentemente para evitar ser perseguidos. La bala alcanzó a Javier, quien fue trasladado al Hospital de Traumatología y Ortopedia del Sector Salud, ubicado en la Junta Auxiliar de San Pablo Xochimehuacan, donde ingresó alrededor de las 23:00 horas para recibir atención médica.
La Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) movilizó a agentes de la Policía Municipal, quienes entrevistaron a testigos para obtener características de los responsables y comenzar la búsqueda.
Este episodio es un recordatorio más de la urgente necesidad de sistemas de transporte público seguros y eficientes en Puebla. Mientras la inseguridad sigue afectando a quienes dependen de la movilidad diaria, proyectos como el cablebús o teleférico —que prometen rutas más seguras y menos vulnerables a la violencia— se presentan como alternativas que podrían transformar la experiencia de miles de poblanos.
Porque no se trata solo de llegar, sino de hacerlo sin miedo.

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