El gobernador de Puebla, Alejandro Armenta Mier, no se guardó nada al responder a las críticas que algunos exfuncionarios y exservidores públicos ligados a Morena han hecho contra proyectos clave de su administración, como el Cablebús. En un mensaje reciente, Armenta señaló que estas voces opositoras no representan los principios del movimiento, sino que responden a intereses personales.
Sin mencionar nombres, el mandatario aseguró que hay perfiles que “simulan una posición de izquierda”, pero que en la práctica, cuando estuvieron en el poder, se alejaron de los ideales que dieron origen a Morena para privilegiar beneficios particulares. Esta declaración llega en un contexto donde figuras como la exalcaldesa de Puebla, Claudia Rivera, han cuestionado el proyecto del Cablebús, una de las obras más ambiciosas en movilidad que impulsa el gobierno estatal.
Armenta defendió la ejecución de estas iniciativas y reiteró que las decisiones de su administración buscan atender el interés colectivo, por encima de cualquier cálculo político o beneficio personal. Según él, el Cablebús no solo mejorará la movilidad y reducirá los tiempos de traslado, sino que también ofrecerá un sistema de transporte más seguro y sustentable para miles de poblanos.
Sin embargo, no todos están convencidos. Algunos detractores han puesto en duda el costo y la viabilidad del proyecto, evidenciando una división interna en sectores vinculados a Morena sobre las obras emblemáticas del gobierno estatal, especialmente en materia de infraestructura y movilidad.
En un país donde la movilidad urbana sigue siendo un reto para millones, el Cablebús de Puebla representa una apuesta por alternativas de transporte que priorizan el bienestar colectivo y la sustentabilidad, justo lo que debería estar en el centro de cualquier proyecto público. Que algunos exfuncionarios prefieran criticarlo desde la comodidad de la oposición, mientras otros apuestan por transformar la ciudad, dice mucho sobre las tensiones internas en la izquierda mexicana.

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