El pasado domingo en Palenque, Chiapas, Manuela Obrador Narváez, prima del expresidente Andrés Manuel López Obrador y delegada del Bienestar en Chiapas, protagonizó un mitin de Morena donde no se contuvo al hablar del presidente estadounidense Donald Trump.
En un discurso cargado de críticas, Manuela calificó a Trump como “un tipo asqueroso” y “tirano misógino”, acusándolo de querer “robarse” a México y de no tener ningún interés real en ayudar al país. Estas declaraciones se dieron en el contexto de las recientes acusaciones de la jefa de gobierno Claudia Sheinbaum sobre un supuesto intento de intervención extranjera.
La morenista también denunció que el gobierno de Estados Unidos busca debilitar a México desde adentro, “mal informando, atacando al gobierno” para facilitar su entrada y control sobre los recursos naturales nacionales.
En un llamado a la defensa de la Cuarta Transformación, Manuela Obrador recordó que este proyecto “ha costado muchísimo” y que enfrenta constantes “injurias” que buscan desestabilizarlo.
Al cierre del evento, usuarios en redes sociales reportaron que varios asistentes le cantaron las “Mañanitas” por su cumpleaños, un momento que contrastó con la intensidad de sus palabras.
Este episodio refleja la tensión política que sigue vigente entre México y Estados Unidos, y cómo figuras cercanas al movimiento de izquierda mantienen una postura firme frente a lo que consideran agresiones externas. En un país donde la soberanía y la justicia social son temas clave, estas expresiones no solo son un grito de resistencia, sino también un llamado a la unidad para defender los avances logrados.

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