El miércoles por la noche, en una protesta que buscaba visibilizar la crisis de desapariciones en México, la presidenta Claudia Sheinbaum soltó una frase que encendió la indignación de colectivos de familias que buscan a sus seres queridos: aseguró que había más funcionarios de la Comisión Nacional de Búsqueda que manifestantes.
Lejos de ser un dato menor, esta declaración fue interpretada como una burla y una minimización de la tragedia que viven miles de familias. Yadira González, coordinadora del colectivo Desaparecidos Querétaro, respondió con ironía: si en verdad hay más personal oficial que manifestantes, entonces el gobierno estaría haciendo su trabajo y destinando recursos suficientes para atender a los más de 130 mil desaparecidos que hay en el país.
“Sería una buena noticia, porque ahora sí estaría garantizada, sin pretextos, la búsqueda”, señaló González, dejando claro que la realidad es otra.
Este jueves, en distintas protestas en la Ciudad de México, en el marco de la inauguración del Mundial de Futbol, las buscadoras dejaron claro que su lucha no es contra el evento deportivo, sino contra la indiferencia y la falta de empatía del gobierno federal.
Leticia Martínez de la Rosa, hermana de un desaparecido desde octubre de 2024, calificó como “una ofensa” las declaraciones de la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, quien puso en duda el origen y financiamiento de algunos colectivos que han participado en las movilizaciones. “Si supiera de nuestro sufrimiento, si nos escuchara y garantizara búsquedas reales, no diría lo que está diciendo. No le interesa”, acusó.
Ana Victoria Magaña, hermana de Josef Viktor Magaña, desaparecido, denunció que las autoridades revictimizan a las familias, las hacen gastar en trámites y búsquedas que no avanzan, mientras se burlan de quienes solo quieren encontrar a sus seres queridos. “Esto no es partidista, nadie nos está pagando, todas venimos con nuestro dolor”, afirmó.
En un país donde la desaparición forzada es una crisis que atraviesa gobiernos de todos los colores, estas voces exigen que la búsqueda sea una prioridad real y no un espectáculo para la opinión pública. Porque detrás de cada cifra hay una historia, una familia y un reclamo urgente de justicia.

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