Este jueves, durante la discusión de la nueva reforma judicial en el Senado, el grupo parlamentario del PAN, liderado por Ricardo Anaya, intentó poner en evidencia la falta de apoyo de Morena hacia el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, con una jugada que terminó en un boomerang político.
Los senadores panistas subieron a tribuna luciendo playeras negras con la leyenda “#Yo con Maru”, en respaldo al gobierno panista de Chihuahua encabezado por María Eugenia Campos, a quien defienden por su combate al crimen organizado. Pero la verdadera provocación vino con un perchero lleno de playeras guindas que decían “Narcomorena #Yo con Rocha”, invitando a los legisladores de Morena a ponerse la prenda y mostrar su apoyo a Rocha Moya.
Ricardo Anaya lanzó el reto en voz alta: “Aquí trajimos muchas. Está disponible. Bienvenidas todas las tallas. Y vamos a dar un tiempo para que pasen a ponerse la playera ‘Yo con Rocha Narcomorena’”. La intención era clara: evidenciar si Morena respaldaba o no al gobernador sinaloense, a quien han criticado por supuestos vínculos con el crimen organizado.
Pero la respuesta morenista no se hizo esperar. Gerardo Fernández Noroña pidió la palabra para señalar que el tema no formaba parte de la agenda legislativa y acusó al PAN de hacer “acusaciones infundadas sin ninguna prueba” y de faltar al respeto al grupo mayoritario. Mientras Noroña hablaba, los panistas respondieron con gritos insistentes: “¡Que se la ponga! ¡Que se la ponga! ¡Que se la ponga!”, en un intento por presionar a los morenistas.
Al final, ninguno de los legisladores de Morena aceptó ponerse la playera, dejando en evidencia que el reto del PAN no logró su objetivo y que la tensión entre ambas bancadas sigue siendo un reflejo de la polarización política que atraviesa el país.
Este episodio, ocurrido este jueves 28 de mayo de 2026, no solo muestra la estrategia de confrontación del PAN para desacreditar a Morena, sino también cómo la política en México sigue siendo un escenario de provocaciones y símbolos, más que de diálogo y acuerdos. Para quienes seguimos de cerca la reforma judicial, queda claro que las disputas partidistas podrían entorpecer la discusión de temas cruciales para la justicia y la seguridad en el país.

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