En un giro clave para la movilidad y el control de los servicios públicos en México, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció la adquisición total del Tren Suburbano por parte del Gobierno federal. El emblemático ferrocarril dejará así la gestión privada para convertirse en un sistema operado por el Estado, bajo el nuevo nombre de Tren “Felipe Ángeles”.
Este movimiento no ocurre en el vacío: responde a una lógica más amplia de recuperar para lo público lo que por años estuvo en manos del capital privado. De acuerdo con Sheinbaum, la transición fue acordada con las empresas involucradas y forma parte de una estrategia nacional para devolver al Estado el control de los trenes de pasajeros, un sector vital para garantizar el derecho a la movilidad y combatir la desigualdad en el acceso al transporte.
La noticia llega con un anuncio adicional: el próximo domingo 26 de abril se inaugura el tramo Lechería–AIFA, conectando directamente con el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles. Este nuevo ramal representa una esperanza para quienes diariamente enfrentan largas y costosas travesías entre la Ciudad de México y el área metropolitana. Más conectividad significa más tiempo para la vida, menos emisiones y menos dependencia del automóvil.
Jorge Mendoza Sánchez, director general de Banobras, detalló que la operación requirió una inversión de 5,999 millones de pesos, financiados a través del Fondo Nacional de Infraestructura (Fonadin), que ahora poseerá el 100% de la empresa. Es decir, a partir de ahora el Tren Suburbano será una Empresa de Participación Estatal Mayoritaria: un paso más hacia la recuperación de los bienes comunes en México.
Sobre las tarifas, el mensaje es claro: no habrá aumentos inmediatos. Se mantienen los precios actuales (11.50 pesos para tramos cortos y 26.50 para trayectos largos), y para el nuevo ramal al AIFA, el primer mes costará 11.50 en estaciones intermedias y 45 pesos el trayecto completo. Después, las tarifas serán ajustadas con base en estudios de accesibilidad.
Esta acción se inserta en el llamado “Plan México”, una apuesta por el tren de pasajeros que busca reactivar rutas como México–Pachuca y México–Querétaro, apostando por un modelo de movilidad más justo, eficiente y sustentable. Es, en definitiva, una noticia que va más allá del transporte: es una señal de que el gobierno puede recuperar y gestionar servicios vitales desde una lógica de derechos y no sólo de mercado.
Para quienes creemos que el transporte público debe ser un derecho y no un privilegio, la nacionalización del Tren Suburbano representa una victoria importante. La movilidad digna y accesible es motor de justicia social, y este paso ayuda a conectar no sólo ciudades, sino también historias, oportunidades y futuros más igualitarios para todas y todos.

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