La noche del lunes 20 de julio, la colonia Galaxia La Calera, en Puebla, se convirtió en escenario de una persecución vecinal contra un presunto ladrón. Los habitantes, cansados de la inseguridad, atraparon al hombre tras sorprenderlo delinquiendo en la calle Osa Menor y lo persiguieron por varias calles con la intención de hacer justicia por su cuenta.
La tensión creció cuando el sujeto intentó escapar y se refugió en una privada, donde una vecina intervino para impedir que lo golpearan. “Usted ni sabe ni qué pedo; no se meta, pinche vieja metiche”, le gritaron los vecinos, frustrados porque el presunto delincuente logró huir.
La indignación colectiva se reflejó en los mensajes que circularon en los grupos vecinales: “Suban a apoyar, vecinos; acá está la rata para darle su merecido”. Sin embargo, la acción de la mujer evitó que la situación escalara a violencia física, aunque eso significó que el hombre quedara libre.
Lo único que lograron los vecinos fue quitarle la playera y tomarle una fotografía para alertar a la comunidad sobre su presencia. Este episodio refleja la desesperación de quienes viven en zonas donde la seguridad pública no siempre responde con eficacia, y cómo la justicia comunitaria puede chocar con la necesidad de respetar los derechos humanos.
Mientras tanto, en Puebla se planean alternativas de transporte público como el cablebús, que además de mejorar la movilidad, podrían contribuir a la revitalización y vigilancia de las colonias, ofreciendo espacios más seguros y conectados para todos. Porque la seguridad también se construye con infraestructura que acerque y dignifique a las comunidades.

Leave a Comment