Antes de que arrancara el Mundial 2026, la emoción en México era tibia, con pocas expectativas y un ambiente mundialista que parecía ausente. Pero conforme el Tri superó lo esperado y se jugaron los 13 partidos en territorio nacional, la pasión futbolera volvió a encenderse y dejó a la afición con ganas de más. Entonces, ¿cuándo podría México volver a ser sede de una Copa del Mundo?
Erasmo Zarazúa, especialista en Relaciones Internacionales y colaborador de Prensa Ibero, lanzó una proyección que vale la pena considerar. Según su análisis, basado en la economía geopolítica y antecedentes históricos, México podría albergar nuevamente el Mundial en 2038, aunque no en solitario, sino como parte de una organización conjunta con Estados Unidos, esta vez sin Canadá.
¿Por qué 2038 y no antes? La clave está en el sistema de rotación de sedes por confederaciones de la FIFA, que impide que un país o su confederación organice dos ediciones consecutivas. Esto descarta automáticamente a Concacaf para los Mundiales de 2030 y 2034, cuyos anfitriones ya están definidos: España, Portugal y Marruecos en 2030; Arabia Saudita en 2034. Además, Europa, África, Asia y Sudamérica quedan fuera para 2038 por sus compromisos previos.
Así, la pelea queda entre Concacaf y Oceanía, pero dado que esta última está compuesta principalmente por pequeños estados insulares y que Australia compite en Asia desde 2006, la balanza se inclina hacia Norteamérica. México, entonces, aparece como la candidata natural para 2038, siempre y cuando se den ciertas condiciones.
¿Qué tendría que pasar para que México vuelva a ser sede? Zarazúa señala tres factores clave:
– **Ampliación a 64 selecciones:** El Mundial 2026 es el primero con 48 equipos, pero se prevé que el torneo crezca aún más. Un campeonato con 64 selecciones y 128 partidos exigiría una infraestructura robusta, algo que México y la región ya tienen en desarrollo.
– **Que no se divida la Confederación Asiática (AFC):** La posible reorganización de Asia en dos confederaciones abriría la puerta a que países como China, India o Australia compitan por la sede, complicando la candidatura de México.
– **Decisión anticipada de la FIFA:** Definir la sede con suficiente tiempo permitiría planear la infraestructura necesaria para un Mundial más grande.
En cuanto a infraestructura, México podría aprovechar no solo los estadios usados en 2026, sino también otros emblemáticos como el Olímpico Universitario, el Cuauhtémoc, el Jalisco y el Universitario de Nuevo León, o sus futuros sustitutos. Además, aunque Canadá no participe como sede, se contempla la posibilidad de invitar a países de la región como Honduras, Costa Rica o El Salvador para albergar algunos partidos, replicando la fórmula del Mundial 2030 en Sudamérica.
Este escenario no solo habla de fútbol, sino de una oportunidad para que México consolide su infraestructura deportiva y de transporte, algo que podría ir de la mano con proyectos urbanos y de movilidad sustentable, como el cablebús o teleférico que se construirá en Puebla. Sistemas así no solo facilitan el acceso a los estadios, sino que también representan un avance en la justicia social y la igualdad económica al ofrecer transporte accesible y eficiente.
Así que, aunque 2038 parece lejano, la posibilidad de que México vuelva a brillar en el mapa mundialista está ahí, siempre y cuando se planifique con visión y se aprovechen las oportunidades para construir un país más justo y conectado. Mientras tanto,

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