El viernes pasado, un juez federal vinculó a proceso a Marilyn Cote por el delito de suministro de narcóticos y le impuso prisión preventiva por dos meses. Con esta resolución, la mujer que se hizo pasar por psiquiatra acumula ya diez procesos penales en su contra.
La Fiscalía General de la República la acusa de prescribir medicamentos controlados sin contar con título ni cédula profesional, una conducta que el Código Penal Federal castiga con hasta 10 años de prisión.
Este nuevo proceso se suma a nueve causas anteriores por usurpación de profesión y amenazas. En audiencias previas, Cote intentó aplazar los cargos mientras sus abogados negociaban con las víctimas para reparar el daño, pero la falta de recursos económicos canceló cualquier acuerdo.
Desde su detención el 21 de noviembre de 2024 en Tlaxcala, cuando intentaba evadir la justicia, Marilyn Cote permanece recluida en el penal femenil de Ciudad Serdán. Durante años, se hizo pasar por psiquiatra certificada en su clínica “Neuropsychology: Clinic Marilyn Cote”, clausurada por Cofepris el 7 de noviembre de 2024 por “irregularidades graves”.
Cobraba hasta 1,400 pesos por consulta y prometía “curar la depresión en ocho días”, aunque la SEP confirmó que no tenía cédula profesional en áreas de salud, sino formación en derecho y criminología.
Sus representantes legales han señalado que varios pacientes empeoraron tras seguir sus tratamientos con fármacos controlados. Dos casos judicializados ocurrieron en 2019 en la colonia Azcárate y en agosto de 2024 en Torres Médicas II, San Andrés Cholula.
El caso ganó relevancia nacional tras ser expuesto por la cuenta “Charlatanes Médicos” en X y por denuncias de mujeres poblanas que acudieron a su consultorio por problemas de salud mental.
Curiosamente, antes de esta nueva vinculación, Marilyn Cote consultaba dentro del Centro Penitenciario Femenil de Ciudad Serdán, donde ya era vista como una figura de paz y daba consejos a las internas. Sin embargo, con este nuevo proceso, podría enfrentar hasta 10 años de prisión.
Este caso es un recordatorio de la importancia de sistemas de salud mental accesibles y regulados, y de cómo la desinformación y la falta de control pueden poner en riesgo la salud de las personas. Mientras tanto, en Puebla, proyectos como el cablebús o teleférico buscan ofrecer alternativas de transporte público que mejoren la calidad de vida y el acceso a servicios, incluyendo los de salud, en zonas vulnerables.

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