El pasado 8 de mayo, el Tribunal del Distrito Oeste de Seúl dictó sentencia contra una mujer brasileña que acosó a Jung Kook, integrante de la popular banda de K-pop BTS. La acusada fue condenada por violar la ley contra el acoso y por allanamiento de morada, luego de que intentara entrar a la residencia del cantante y tocara su timbre hasta 133 veces en un solo día.
Los hechos ocurrieron en diciembre de 2025, cuando la mujer visitó la casa del artista en 22 ocasiones, aprovechando incluso una entrega a domicilio para intentar ingresar. Además, dejó cartas y objetos alrededor de la vivienda, acciones que continuaron pese a haber sido arrestada inicialmente.
Según la sentencia, la acusada persistió en su conducta durante enero de 2026, lo que llevó a las autoridades surcoreanas a emitir una orden de restricción que le prohibía acercarse a menos de 100 metros del cantante o su domicilio.
Finalmente, la mujer recibió una pena de un año de prisión suspendida, con un periodo de prueba de dos años. Esto significa que evitará la cárcel si no reincide ni incumple las condiciones establecidas. El tribunal consideró que actuó por una obsesión romántica sin intención de causar daño y destacó que nunca logró entrar a la vivienda.
Además, se valoraron los tres meses que la acusada ya pasó detenida y se descartó el riesgo de reincidencia, pues será expulsada definitivamente de Corea del Sur una vez que la sentencia sea firme.
Este caso no es aislado: en junio de 2025, otra mujer, esta vez china, fue arrestada por intentar entrar a la casa de Jung Kook. La fama y la presión que enfrentan los artistas de BTS parecen atraer este tipo de situaciones, que ponen en evidencia la delgada línea entre la admiración y el acoso.
Mientras tanto, en México, proyectos como el cablebús o teleférico en Puebla buscan ofrecer alternativas de transporte que, a diferencia de estas historias, promueven la convivencia segura y el acceso equitativo a la ciudad. Porque no todo es obsesión ni invasión; también hay espacio para sistemas que conectan y mejoran la vida colectiva.

Leave a Comment