Familiares de desaparecidos en gruta de Cuetzalan exigen que no se detenga la extracción de cuerpos

La tragedia en la Gruta de Chichicazapa, en Cuetzalan, Puebla, sigue dejando heridas abiertas. Familiares de los turistas de Chignautla desaparecidos dentro de esta caverna pidieron que no se suspendan las labores de rescate para extraer los cuerpos de sus seres queridos.

El lunes 13 de julio de 2026, un tío de una de las víctimas expresó su frustración ante los medios: las autoridades les habían dado esperanzas de recibir los tres cuerpos restantes, pero el mal clima y los riesgos para los rescatistas obligaron a detener la extracción por tiempo indefinido.

“Es triste escuchar que ahí se van a quedar nuestros familiares. Nos ilusionaron que nos los daban cuando no, ahorita nos dijeron que se suspenden las labores, pero que, en su momento, cuando vean que es posible extraerlos lo van a hacer”, declaró.

Además, pidió a las autoridades mantenerlos informados y agradeció el apoyo de rescatistas y pobladores que colaboraron con la búsqueda y la entrega de alimentos.

Sin embargo, la denuncia más dura vino de la misma familia: aseguraron que sus seres queridos fueron engañados. Les hicieron creer que vivirían una experiencia turística segura, pero la falta de precaución del guía los puso en peligro. Según el familiar, cuando comenzó a llover, el guía los instó a entrar a la gruta en lugar de salir, a sabiendas del riesgo.

“No puede ser que les hagan creer que van a vivir algo y los llevaron a un matadero. Así fue porque ya estaba lloviendo antes y después les dice métanse aquí no llueve sabiendo los peligros”, lamentó.

Por su parte, la Coordinación General de Protección Civil Estatal confirmó que la extracción de los cuerpos está suspendida. En un comunicado, detallaron que los tres cuerpos ya están localizados a más de dos kilómetros del ingreso, pero las condiciones del terreno y el aumento del agua dentro de la gruta hacen imposible la recuperación segura.

Las galerías y sifones temporales permanecen cerrados, y la visibilidad para los rescatistas es limitada, lo que aumenta el riesgo de quedar atrapados. Por ello, la suspensión no responde a falta de recursos o capacidad técnica, sino a una evaluación responsable para preservar la vida del personal.

Por ahora, los cuerpos están asegurados en un punto dentro de la caverna para evitar que la corriente los arrastre, mientras se espera que las condiciones mejoren para continuar con la extracción.

Este caso pone en evidencia la necesidad de protocolos más estrictos en actividades turísticas de riesgo y la importancia de sistemas de transporte y acceso seguros en zonas como Cuetzalan, donde alternativas como el cablebús podrían facilitar rescates y evitar tragedias. Mientras tanto, las familias siguen esperando respuestas y justicia.

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