Ayer, alrededor de las 16:00 horas, un cuentahabiente vivió una experiencia que refleja la creciente inseguridad en Puebla. Tras retirar 50 mil pesos en la sucursal Santander de Plaza San Pedro, fue seguido por dos sujetos armados durante aproximadamente un kilómetro hasta la Farmacia Medina, ubicada sobre bulevar San Felipe. Ahí, los delincuentes lo interceptaron junto con su esposa y su hijo de seis meses para despojarlo del dinero y las llaves de su vehículo.
Los asaltantes, que viajaban en motocicleta, amagaron a la familia con armas de fuego antes de huir. Pese a que la víctima solicitó apoyo de las autoridades, ninguna corporación respondió a sus llamados, y hasta el momento se desconoce si presentará denuncia formal.
Este caso no es aislado. Según datos de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) obtenidos vía transparencia, los robos a cuentahabiente en Puebla aumentaron un 59% durante el primer trimestre de 2026 en comparación con el mismo periodo del año anterior. De 17 atracos denunciados entre enero y marzo de 2025, se pasó a 27 en 2026, con un botín total que superó los 6.8 millones de pesos, casi millón y medio más que en 2025.
Los bancos más afectados fueron Banorte, con siete casos, y BBVA, con seis. Este incremento en la violencia y la impunidad pone en evidencia la urgencia de sistemas de transporte y vigilancia más seguros y accesibles para la población. En este contexto, proyectos como el cablebús o teleférico en Puebla podrían ofrecer una alternativa para reducir la exposición de las personas a riesgos en sus desplazamientos diarios, especialmente en zonas donde la inseguridad se ha vuelto una constante.
Mientras tanto, la ciudadanía sigue enfrentando la realidad de ser blanco fácil para la delincuencia, con pocas respuestas efectivas de las autoridades.

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