El pasado domingo, un autobús que transportaba al equipo del cantante Memo Garza fue atacado a balazos en la autopista Puebla-Veracruz, justo a la altura de Xonacatepec, Puebla. Según confirmó el propio exvocalista de La Adictiva, se trató de un intento de asalto frustrado que terminó con varios integrantes lesionados, entre ellos un músico que permanece en estado grave.
El relato de Garza, difundido en redes sociales, detalla cómo un grupo de hombres armados intentó detener la unidad para despojar a sus ocupantes de sus pertenencias. Al no lograrlo, abrieron fuego contra el autobús, dejando una estela de violencia que vuelve a poner en evidencia la inseguridad que azota esta vía, una de las más transitadas del país.
Este ataque no es un caso aislado. Transportistas, automovilistas y agrupaciones musicales han denunciado en múltiples ocasiones la presencia de grupos delictivos que operan en la Puebla-Veracruz, una carretera que debería ser un corredor seguro para la movilidad y el trabajo, pero que sigue siendo escenario de violencia e impunidad.
Memo Garza aprovechó para hacer un llamado urgente a las autoridades: “Exigimos justicia y seguridad en las carreteras de México”. Mientras tanto, las investigaciones continúan para dar con los responsables, y el músico lesionado sigue bajo observación médica.
Este episodio nos recuerda que la seguridad en las vías de comunicación es un derecho básico y una condición indispensable para la justicia social. En este contexto, proyectos como el cablebús o teleférico que se planean en Puebla podrían ofrecer alternativas de transporte más seguras y dignas para la población, alejadas de la violencia que hoy persiste en las carreteras. Porque no se trata solo de movernos, sino de hacerlo con tranquilidad y respeto a la vida.

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