Cheché, el tlaxcalteca de 99 años que ha vivido todos los mundiales

José Hernández Castillo no es un aficionado común. A sus 99 años, este hombre originario de Tlaxcala ha visto pasar casi un siglo de historia futbolística y, en pleno Mundial de 2026, vuelve a ponerse la camiseta verde de la Selección Mexicana con la naturalidad de quien ha vivido todas las Copas del Mundo celebradas desde el inicio.

Nacido el 17 de diciembre de 1926, apenas cuatro años antes de que la FIFA organizara el primer Mundial en Uruguay, don José ha sido testigo de cada edición del torneo, incluso de las pausas obligadas por la Segunda Guerra Mundial, cuando los mundiales de 1942 y 1946 fueron suspendidos. “Sí, me ha tocado vivir todos los mundiales”, dice con una sonrisa que parece recorrer el siglo.

Su memoria no solo abarca los grandes eventos futbolísticos, sino también momentos clave para México, como los Juegos Olímpicos de 1968, donde participó en la organización. “Nos poníamos la roja de la Olimpiada y la verde del Tricolor”, recuerda, mientras conserva documentos y objetos que narran esa época en la que México se convirtió en escaparate mundial, justo después del fatídico 2 de octubre.

Antes de los estadios llenos y las transmisiones a color, don José vivió la guerra y el servicio militar. En 1945 y 1946, cuando el Mundial estaba suspendido, fue sargento en la 24 Zona Militar en Cuernavaca, Morelos. Allí, el futbol era un respiro para los soldados: “Jugábamos futbol en el cuartel”, rememora.

En Tlaxcala, quedan pocos testigos de esa generación. Además de don José, solo Luis Sastré, de Chiautempan, quien cumplirá 100 años el próximo 20 de junio, comparte esa historia viva.

Entre sus recuerdos futbolísticos destaca Alejandro López Rodríguez, “El Huamantla”, considerado por don José como el mejor futbolista que ha tenido Huamantla. López brilló en los años cincuenta con el Club Puebla, fundado en 1944, y fue homenajeado hace dos años por su legado. Para Hernández Castillo, la historia del futbol en Tlaxcala no se entiende sin estos pioneros que jugaron cuando el profesionalismo apenas comenzaba a consolidarse en México.

Don José es, en su círculo, un archivo viviente del futbol. Guarda estampas, almanaques, programas, recuerdos olímpicos y hasta una maqueta del Estadio Azteca —entonces llamado Estadio Ciudad de México durante el Mundial— que recientemente añadió a su colección.

Con entusiasmo habla del presente y de la joven promesa Gilberto Mora, de apenas 17 años, que ilusiona a la afición mexicana. “Tenemos una buena selección. Ojalá que con el jovencito Mora lleguemos más lejos”, expresa con esperanza.

Sus nietos también viven la pasión mundialista y han asistido a partidos de esta Copa del Mundo, un privilegio que don José sigue con orgullo desde casa.

Mientras observa los encuentros del Mundial 2026, parece resumir en una sola vida la historia del futbol moderno: nació antes del primer Mundial, vivió la guerra que obligó a suspenderlo, presenció las gestas de Pelé, Maradona y Messi, colaboró en los Juegos Olímpicos de México 68 y hoy, a sus 99 años, continúa vistiendo la camiseta verde.

No es solo un aficionado más; es un testigo privilegiado de casi un siglo de historia futbolística, un puente entre generaciones que nos recuerda que el deporte también es memoria colectiva y resistencia cultural.

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