A casi 27 años del asesinato de Paco Stanley, un nuevo documental promete arrojar luz sobre uno de los crímenes más emblemáticos y polémicos de la Ciudad de México. “Testigos: la verdad tiene voz”, disponible en la plataforma Reellee TV, presenta el testimonio de dos exagentes de la policía judicial de Jalisco que aseguran conocer no solo quién ordenó matar al conductor de televisión, sino también quién fue el sicario que jaló el gatillo aquella mañana del 7 de junio de 1999, afuera del restaurante El Charco de las Ranas, en el sur de la capital.
Juan Carlos Uribe, productor del documental y esposo de Arlette Garibay —periodista que trabajó con Stanley y que fue señalada injustamente por la policía tras el crimen— explica que ambos tuvieron que abandonar México por la persecución. Los testigos, que custodiaban a narcotraficantes como Caro Quintero y “El Azul” en los años 80, relatan que estuvieron presentes cuando se entregaron millones de dólares a Manuel Bartlett, entonces secretario de Gobernación, y cuando se dio la orden directa de asesinar a Stanley.
Este documental se suma a otros trabajos previos como “El Show: Crónica de un Asesinato” (Televisa) y la serie “¿Quién lo mató?” (Prime Video), que han abordado el caso desde distintas perspectivas. Sin embargo, “Testigos: la verdad tiene voz” va más allá al revelar nombres y detalles que hasta ahora permanecían ocultos.
Además, Uribe desmiente la teoría que implicaba a Mario Bezares en el atentado, señalando que los testigos buscan limpiar sus conciencias y pedir perdón a Bezares y Paola Durante, quienes estuvieron más de año y medio en prisión injustamente. Según el documental, ellos sabían la verdad desde el principio.
En un país donde la justicia suele ser un laberinto, este documental invita a reflexionar sobre la importancia de escuchar todas las voces y cuestionar las versiones oficiales, especialmente cuando involucran a figuras del poder. Mientras tanto, la memoria de Paco Stanley sigue viva, y con ella, la demanda de verdad y justicia que no puede esperar más.

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