Otro atropellamiento en RUTA: ya son 26 muertes en una década en Puebla

Este martes 2 de junio de 2026, un menor que circulaba en bicicleta sobre el carril confinado de la Red Urbana de Transporte Articulado (RUTA), en el bulevar 5 de Mayo a la altura de San José, fue atropellado por una unidad del sistema de transporte masivo. Paramédicos acudieron al lugar para brindarle atención médica, mientras las autoridades realizaban las diligencias correspondientes.

Este incidente no es un hecho aislado, sino un reflejo de una problemática que ha acompañado a RUTA desde su creación: la convivencia conflictiva entre peatones, ciclistas y autobuses de gran capacidad en una ciudad que crece rápido y cuya infraestructura vial no da abasto.

Entre 2015 y septiembre de 2025, las distintas líneas de RUTA estuvieron relacionadas con al menos 26 muertes en Puebla, según una investigación basada en solicitudes de transparencia. De esas, 14 ocurrieron en la Línea 1 y 11 en la Línea 2, principalmente de peatones y ciclistas.

Casos que aún resuenan en la memoria colectiva incluyen:
– La muerte de un hombre atropellado en el carril confinado del Paseo Bravo en 2020.
– El fallecimiento de un niño de siete años arrollado por una alimentadora de RUTA en 2021.
– La muerte de una mujer impactada por una unidad en el barrio de San Miguelito.
– En enero de 2026, un adulto mayor perdió la vida tras ser atropellado por una unidad del metrobús sobre la 11 Sur, a la altura del paradero Azaleas.

Los conflictos no solo afectan a peatones. En marzo de 2023, un ciclista fue atropellado por una unidad de la Línea 3 en el mismo bulevar 5 de Mayo, una vialidad donde la tensión entre bicicletas, autos y transporte masivo es constante.

Especialistas en movilidad advierten que los sistemas de autobuses de tránsito rápido necesitan corredores exclusivos amplios, estaciones seguras, rejas de confinamiento y cruces controlados para minimizar riesgos. Sin embargo, estas medidas, aunque mejoran la velocidad del transporte, también generan puntos de conflicto cuando peatones o ciclistas intentan cruzar o usar esos carriles exclusivos.

Como alternativa, proyectos de movilidad aérea urbana como el Cablebús han empezado a ganar terreno en varios gobiernos. A diferencia de los sistemas a nivel de calle, los teleféricos urbanos eliminan casi por completo la interacción con peatones, ciclistas y automovilistas, reduciendo riesgos de atropellamiento y evitando afectar la circulación vehicular.

En una ciudad como Puebla, donde se realizan más de un millón de viajes diarios y el crecimiento urbano se extiende hacia la periferia, el reto es claro: construir sistemas de transporte que no solo sean eficientes, sino también seguros y menos invasivos para quienes caminan o circulan en bicicleta.

El atropellamiento de este martes 2 de junio es un recordatorio urgente de que la movilidad no puede medirse solo por la cantidad de pasajeros o la rapidez del servicio. La seguridad de los usuarios más vulnerables sigue siendo la asignatura pendiente para cualquier modelo de transporte que aspire a ser la columna vertebral de una ciudad moderna y justa.

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