Raúl Zapotitla, un joven de 29 años y Agente de Proximidad Vial en Puebla, falleció el domingo 31 de mayo tras volcar su auto en la Vía Atlixcáyotl. Lo irónico: su trabajo era precisamente controlar a los conductores con placas foráneas que excedían los límites de velocidad, pero él mismo conducía a exceso de velocidad en un vehículo con placas de Guerrero.
Originario de Xicotepec, Raúl no solo era agente vial; antes fue director de Prevención del Delito en su municipio, donde impulsó campañas comunitarias y pláticas en escuelas para promover la cultura de la legalidad entre niños y adolescentes. Su compromiso social quedó reflejado en los mensajes de despedida que compañeros y habitantes de la Sierra Norte compartieron en redes sociales tras su muerte.
El accidente ocurrió alrededor de las 10:08 horas del domingo 31 de mayo, cuando un Volkswagen Vento blanco con placas HCE-589-C volcó sobre el camellón de la Atlixcáyotl. Testigos reportaron que el vehículo circulaba a exceso de velocidad y que el conductor intentó esquivar otro auto, lo que provocó la pérdida de control. Raúl quedó atrapado entre los restos y murió en el lugar; sus acompañantes resultaron lesionados.
Las autoridades, incluyendo la Fiscalía General del Estado, realizaron las diligencias correspondientes para esclarecer los hechos, aunque los peritajes aún deben confirmar la mecánica exacta del accidente.
Este caso pone en evidencia una contradicción dolorosa: quien debía hacer cumplir la ley vial terminó siendo víctima de la misma imprudencia que combatía. En un país donde la velocidad y la impunidad suelen ir de la mano, la historia de Raúl invita a reflexionar sobre las condiciones laborales y personales de quienes están en la primera línea de la seguridad vial.

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