“El color de piel sigue siendo criterio de sospecha en México”: la ONU exige dejar de ignorar a los afromexicanos

Ser afromexicano en México todavía significa vivir bajo sospecha, enfrentar datos incompletos y ser invisibilizado por las instituciones. Así lo denunció Isabelle Mamadou, presidenta del Grupo de Trabajo de Expertos sobre Afrodescendientes de la ONU, al término de su visita oficial al país. Y sí: en 2024, el color de piel sigue siendo un pase directo a controles arbitrarios, exclusión y discriminación estructural.

Junto a Catherine Namakla, Mamadou fue clara: “El perfilamiento racial sigue siendo endémico en el país. El color de piel continúa utilizándose como criterio de sospecha en controles policiales y operativos migratorios, en estaciones de autobuses y aeropuertos”. No es solo una percepción: la ausencia de datos desagregados sobre los afromexicanos borra del mapa sus experiencias y necesidades, y perpetúa desigualdades históricas.

En la práctica, esto significa:

– No sabemos cuántos afromexicanos desaparecen, migran o acceden a la justicia.
– Los planes de estudio apenas mencionan su historia o sus contribuciones.
– Su acceso a servicios básicos y representación política sigue siendo limitado.

Para la ONU, que México haya reconocido constitucionalmente a los pueblos afromexicanos fue solo el primer paso. “El reconocimiento sin implementación corre el riesgo de convertir un logro histórico en una promesa vacía”, advirtió Mamadou. Si la reforma no se traduce en políticas públicas, memoria histórica y espacio real en la toma de decisiones, la desigualdad solo se afianza.

Durante su visita, las expertas escucharon una demanda clara de los pueblos afromexicanos: una nueva relación con el Estado, basada en justicia territorial, participación efectiva y desarrollo. Pero nada de esto será posible si las políticas públicas siguen tratándoles como una nota al pie en marcos pensados solo para los pueblos indígenas, sin un enfoque antirracista y diferenciado.

¿Qué urge?
– Voluntad política sostenida.
– Reformas legales y estructurales.
– Participación significativa de las comunidades afromexicanas en la creación de políticas.
– Instituciones especializadas y mecanismos de respuesta eficaces.

El informe completo de la ONU sobre la situación de los afromexicanos en México se presentará ante el Consejo de Derechos Humanos entre septiembre y octubre. Mientras tanto, el reto es enorme: dejar de mirar para otro lado y reconocer que el racismo estructural no se resuelve solo con palabras bonitas en la Constitución.

La deuda histórica con las comunidades afromexicanas sigue abierta. La pregunta es: ¿cuánto tiempo más vamos a seguir ignorándola?

Leer Más

Post navigation

Leave a Comment

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *